Las grietas que han dejado al descubierto en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) las lluvias del verano 2011 no sólo son edilicias. Así lo demostró la primera sesión del año del Consejo Superior. El día en el que el rector Juan Cerisola entregaba medallas a ex decanos, en el recinto de sesiones irrumpieron alumnos de Filosofía y Letras y dirigentes de partidos de izquierda que reclamaban la emergencia edilicia para el complejo Prebisch, y el rechazo de la UNT a los fondos de Minera Alumbrera, con la que la Universidad está vinculada por Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD). En la sesión hubo bombas de humo, empujones, epítetos en contra del rector, reclamos de renuncia de la decana de Filosofía, Judith de Babot y ánimos exaltados, que quedaron prolijamente reflejados en videos que luego se hicieron circular desde el Rectorado. Al margen de esos episodios, que fueron repudiados en la propia sesión, hubo otras señales de que las grietas no son sólo físicas. A la hora de la entrega de medallas a ex decanos, hubo un ausente: no asistió Pablo Holgado, ex decano de Arquitectura y candidato a vicerrector en la fórmula que encabezaba María Luisa Rossi de Hernández.
A mirar con lupa
A las consignas de recuperación salarial los docentes suman el reclamo de emergencia edilicia que, como viene señalando LA GACETA, alcanza a gran parte de los edificios de la Universidad centenaria. La dirigencia señala que a la obra nueva, que ya empieza a mostrar fisuras, habrá que mirarla con lupa: y acusan que las gestiones anteriores (de las que Cerisola fue parte) no habían hecho hasta ahora el necesario mantenimiento sobre el patrimonio edilicio tradicional de la casa de Juan B. Terán.
En la UNT, el año se promete agitado, por razones varias, de bolsillo y electorales. En ese punto, habrá que seguir el accionar del Consejo Superior, que en los últimos años casi siempre actuó alineado con el rector de turno, salvo en casos excepcionales. En este año electoral, unas cuantas figuras con poder de mando (y de firma de cheques) en la UNT ya han deslizado su intención de participar en las elecciones de octubre, en busca de cargos parlamentarios provinciales o nacionales. Habrá que ver, entonces, si las decisiones en cada sesión de Consejo (y las de la parte del gabinete más académica que política) responden a las necesidades de la institución; o si, en cambio, resultan finalmente funcionales a quienes han encontrado desde hace un tiempo en la UNT su territorio para sumar voluntades electorales.